Varadero
Desde finales del siglo XIX ha sido un centro vacacional: primero, de las familias ricas de Matanzas, después de los no menos ricos pero más numerosos turistas norteamericanos en la época de la dictadura de Batista, y hoy de los cubanos en general y de los europeos en particular, que en Varadero se tuestan y disfrutan de un agua calentita y unas noches de rumba y son.
Es además el lugar de residencia de la más que centenaria abuela Celeste, que con sus 105 añitos nos ha servido de excusa para visitar por dos veces la caribeña isla, comprobando su excelente e envidiable estado de salud.

